Rescate del infierno (historia de Persephone, la perrita)
Joan C. Fremo
21. 05. 2006.
 
 
Persephone Persephone
Fotos: Greatpyreneesrescue
 
Se va Persephone...

Soy protector de animales. Soy de acero.
Me paré al lado del camino donde había una perrita lastimada, inmediatamente apreté mis manos en la enorme herida para intentar detener el flujo de la sangre.

Soy protector de animales. Soy de acero.
Sostuve el flujo de sangre, mientras estoy parada delante de un arma, estoy rogando por la vida del perro encadenado, un perro que su dueño creía que al ser de su propiedad podía abusar de ella en cualquier manera.

Soy protector de animales. Soy de acero.
Mi corazón es duro, no tengo perdón para estos monstruos quienes caminan con dos piernas con mascara de humano, estos monstruos que fomentan el sufrimiento de los inocentes de nuestro Planeta, sin interesar que son niños o animales.
Sostengo a un animal ensangrentado y dañado en mis brazos, deseo que estos monstruos tengan la misma vida como la de estos inocentes, que lleguen al infierno, encadenados sin alimento ni agua y que no tengan ninguna clemencia sobre esta Tierra.

Soy protector de animales. Ya soy de cristal.
Mi corazón se quiebra mientras sostengo el cuerpecito débil, mientras que ella suelta su último aliento. Mis lágrimas caen suavemente en su hocico aterciopelado como el beso de un adiós.

Persephone se ha ido...

Persephone solamente era una perrita. Su vida fue demasiado corta, su sufrimiento demasiado largo. Ella y los dos otros perros rescatados; Donnan y Courage habían perdido casi toda su piel.
Sus pieles fueron quemadas al extremo de quedar negras por la causa de lastimar con productos químicos y por el sol del verano en Arkansas. Estaban muertos de hambre. Sus miembros desvigorizados y debilitados por la desnutrición sus articulaciones abultadas y dolorosas. Sus ojos repletos con pus porque les rociaron herbicidas. Fueron rescatados del infierno los tres perros viajaron más de 1000 millas para hallar seguridad y amor.

Un mes, ese era todo el tiempo que Persephone tenía. Un mes para aprender que las manos no siempre lastiman, que los platos del alimento están para ser llenados, que el agua dulce es abundante. Un mes para aprender a jugar, aprender a confiar, dar amor y ser querido. Un mes para curar las heridas, las lesiones de piel y las infecciones. Un mes para conocer los sabores de las comidas especiales, ganar peso, para que crezca de nuevo su piel, para lograr ser hermoso y confiado.

Un mes no podría deshacer el daño que su vida anterior había causado. Un mes es un tiempo demasiado corto… Un mes es todo lo que teníamos ...

Persphone se estaba reponiendo, nunca pense que su vigor recuperada no duraria para siempre. Ella había ganado el peso, su piel se había ablandado, le había crecido un pelo suave que cubrió su piel quemada. De los tres dulces rescatados de Arizona, Persephone se parecía ser el más fuerte…
 
Fuente: Texto original (ingles) Continuar » »
 
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